domingo, 22 de noviembre de 2015

Reflexión sobre educación, ¿están todos los involucrados en el mismo canal?

Durante mi carrera comencé a interesarme en los procesos educativos, cómo aprendemos, por qué aprendemos, qué queremos aprender, aunque no estudié psicología o pedagogía, lo cierto es que el tema me ha atrapado, por lo que mis pláticas con varios estudiantes y amigos en verdad me han hecho pensar en diversas cuestiones que giran alrededor de la educación actual.



Por poco más de dos años trabajé en el sector educativo (mi primer trabajo), no como profesor, sino como administrativo en un puesto… un tanto complicado de definir. El asunto es que en ese tiempo estuve muy cerca de los alumnos de varias carreras universitarias, cada una de ellas con un perfil diferente y por ende con muchos alumnos de una cantidad infinita de personalidades.

Alguna vez, una alumna me hizo el comentario “ya me quiero graduar, no quiero seguir perdiendo el tiempo.” Su frase, admito, me sacó mucho de onda; ¿seguir perdiendo el tiempo? ¿si está perdiendo el tiempo, por qué avanzó hasta séptimo semestre? Estas fueron algunas de las preguntas que me hice en ese momento, y la verdad es que a la fecha me las sigo preguntando, pero cada vez entiendo (o creo entender) hacia dónde iba el comentario.

Hace un poco más de cuatro años, en una fiesta de graduación me tocó escuchar un discurso de agradecimiento de uno de los graduados, en su discurso dijo “la educación universitaria no sirve” cosa que sinceramente me taladró los oídos ¡estábamos en fu fiesta de graduación de la universidad y dice que la educación universitaria no sirve! Creo que desde ahí fue cuando me comencé a cuestionar sobre el valor de la educación y los pros y contras que existen alrededor de la oferta académica, de la demanda, y de cómo nos enseñan.

Trabajando, me tocaron cambios en modelos educativos, estuve momentáneamente inverso en procesos de educación en línea, me tocó ver el desarrollo e implementación de nuevas estrategias y pude escuchar opiniones de estudiantes, profesores y directivos en torno a todo esto, lo cual de nueva cuenta me puso a pensar. Lo que he deducido, en mi nada experta opinión, es que la educación ha cambiado hacia un paradigma realmente poco explorado, el cual es el desarrollo de habilidades, pero no habilidades como aprender a caminar o leer, sino habilidades fundamentadas en un conocimiento teórico que se practican día con día en el ejercicio profesional.




Los alumnos que actualmente están en las universidades aprenden haciendo, por lo que las clases teóricas les resultan lo más absurdo. Responden mejor al desarrollo de actividades, y si son fuera de la universidad lo asimilan mejor. Complementar la teoría con aplicación real, ese es el nuevo reto.

Ahora bien, ¿los alumnos saben que ellos requieren de nuevos modelos? ¿los alumnos están dispuestos a recibir otro tipo de educación? ¿los profesores están dispuestos a modificar sus procesos e incluso diseñar nuevos? Las respuestas para estas preguntas son muy variadas, ya que no todos los involucrados se lo han planteado. Varios alumnos alguna vez me externaron no querer participar en nuevas dinámicas educativas que implicaran salir de las aulas, trabajar con otras carreras, o incluso hacer uso de nuevas tecnologías y otros me externaban lo tedioso de tener que ir a una clase donde solo tenían que leer, escribir y participar solo alrededor de planteamientos teóricos, con solo pocas referencias a una situación real.

Por el otro lado, los profesores batallan en cambiar para mejorar, hacen el intento y poco a poco innovan y generar nuevas maneras de participación y de desarrollo de habilidades y pensamiento crítico. Un ejemplo muy interesante y relativamente sencillo fue el proyecto final desarrollado pon un profesor de metodología cualitativa para la investigación, puso a los alumnos de la carrera de comunicación a ver a ver telenovelas, si, telenovelas. Esto tenía como finalidad llenar una matriz sobre violencia en la televisión y así identificarla en diferentes manifestaciones. Cuando me lo contó no pude más que asombrarme y celebrarlo, especialmente porque muchos reniegan de las telenovelas mexicanas sin siquiera haber visto un capítulo y porque este ejercicio realmente representa un impacto en varias cuestiones, como lo es la producción de medios, cuestiones socioeconómicas, impacto cultural, por mencionar algunos.



¿Es la educación algo redituable? Esta pregunta va ligada con qué tan importante es la educación hoy en día. Justamente encontré este video, el cual plantea varias preguntas sobre estudiar una carrera. Lo más interesante son los comentarios que espectadores han dejado en él. 


Diseñar nuevas propuestas educativas, aterrizarlas, implementarlas e impulsar a que los alumnos entiendan y valoren el extra que da el uso de materiales digitales, nuevas herramientas tecnológicas y nuevos espacios, es el verdadero reto. Es imperante que ambas partes pongan lo mejor de cada quien para poder desarrollar esta nueva ola de aprendizaje práctico, se requiere de alumnos y profesores entusiastas abiertos a retos y a aprender “fuera de la caja” ya que, en verdad, el futuro (más bien el presente) está en saber hacer y resolver. 

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